lunes, 22 de octubre de 2012

La Relación entre Perros y Gatos


Animales


La relación entre perros y gatos, desde siempre ha sido encasillada de odio mutuo e intolerancia, pero ¿esto es verdad? ¿Se pueden llegar a entender o tolerar?...

Para poder dar respuesta a esta cuestión, no cabe duda que hay que conocerlos y actuar correctamente como dueños (amos, jefes de la manada, machos alfa…) que somos.


Son sin lugar a dudas animales totalmente diferentes; por un lado tenemos el Gato, que es un animal independiente, en parte solitario, amante de la libertad y adicto a la vida callejera, además de tener un sentido de la territorialidad exacerbada. Los gatos solo dan cariño cuando ellos lo quieren, cuando no les apetece se muestran ariscos; ¿Quién no ha oído una escandalosa trifulca entre gatos? Serian capaces de despertar a los muertos.
Por otro lado tenemos al Perro, animal fiel y más sociable, en muchos casos obediente y fiel hasta la muerte, protectores pero tolerantes, aunque también pueden tener muy presente el concepto de territorialidad.

Siempre que pensamos en la estampa de un perro y un gato, inconscientemente dibujamos una persecución del perro al gato, otorgando muchas veces el papel de cancerbero al perro y de víctima al gato. Esta cuestión es muy relativa ya que puede ser así en espacios abiertos donde el gato opta por escapar, pero en espacios cerrados es probable que el mal parado sea el perro. Además que existen circunstancias en las que es el gato el que no tolera al perro, los cuales comentaremos más adelante.

A pesar de todo esto, perros y gatos, pueden ser grandes amigos y compañeros, para lo cual tendremos que poner de nuestra parte.

Tenemos que comprender que estos animales tienen diferentes formas de ser, diferente lenguaje, diferentes necesidades… por ejemplo cuando un gato levanta la pata es para arañar y defenderse, pero el perro interpreta ese gesto como una invitación para jugar.

Generalmente la mayor diferencia existente es la territorialidad, suele ser peor si el gato estaba antes en casa y el perro invade su territorio, en estos casos el gato se siente vejado e invadido por lo que bufara, arañara y pondrá el dorso arqueado con el pelo erizado; por el contrario el perro estaba antes, ya que a pesar de tener también muy desarrollado el sentimiento de territorio, el intruso ha sido traído por el dueño y por lo tanto tolerado. Esto es debido a que solemos someter a los perros a una sociabilización durante los paseos, los cuales no realizamos con los gatos (entre otras cosas porque no se suelen sacar a pasear, los perros de los demás no suelen ser agradables compañías para los gatos…). Entonces el perro por haberse relacionado desde pequeño o al haber sido educado, tendera a ser mas social. Hay más factores lógicamente, pero esto es algo determinante.

Aun así, la presentación es muy importante, al igual que con la llegada de un bebe, con la llegada de otro animal (al fin y al cabo otro miembro de la familia) tenemos que supervisar y presentar a los recién llegados, haciéndoles ver a los animales de casa, que el intruso no lo es, si no que está ahí porque tu así lo quieres y es un igual. Por lo que intentaremos que la toma de contacto sea un momento positivo con juegos, caricias, palabras de alago en tono suave y apacible… y nunca, pero nunca, les deje solos para que se entiendan ni tolere las agresiones de uno al otro, o viceversa.

Para facilitar la convivencia nunca de privilegios a uno, si acaricias a uno también al otro, si das una golosina a uno también al otro… De tal manera también es importante la delimitación de los espacios clave, cada uno su escudilla con su comida y su escudilla con el agua, los cuales al principio separadas para evitar tensiones; de igual manera con el lugar de descanso, cada uno su lugar y su cama, algún día podrán compartirla si quieren pero no al principio.

Con el tiempo y un poco de nuestra parte pueden llegar a ser compañeros con un buen entendimiento y respeto, hasta el punto de llegar a ser cómplices de travesuras.

Cabe decir, que hay razas más propensas a no llevarse bien con los gatos, ya que por ejemplo los terriers suelen llevarse peor que los pastores, pero no quiere decir que no puedan llevarse bien.

Podemos afirmar, que la mejor forma (y más rápida) de que perros y gatos logren llevarse bien, es que se críen juntos o en su defecto lleguen al mismo tiempo al hogar. Además en estos casos serán totalmente inseparables.

Datos de Interés:

-Una perra puede mostrarse maternal con un gato, de hecho son numerosos los casos en que gatos huérfanos son amamantados por estas.

-Nunca tenemos que provocar celos entre los animales de la casa.

-La comida de perro no sirve para el gato y viceversa (comidas comerciales).

-Aunque la diferencia de tamaño suele ser grande, un gato puede resultar muy peligroso en un enfrentamiento.

-Nunca jalee a su perro en contra de otros animales, ni al gato (aunque esto suele ser menos habitual).

-Nunca haga rehuir a sus animales de otros, o se volverán solitarios y ariscos, fomente las relaciones e interacciones con otros animales y humanos.



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